viernes, 3 de agosto de 2018

Lapidamos nuestra identidad


Amigos enterrados por doquier...
astillas que lastiman nuestra piel.

Acaso somos parte de un infierno
mojado en un pantano con su cieno ...

O tal vez, susurramos estertores
de antiguos legionarios y blasones

desdibujados, quietos. Ya vencidos.
Cerramos tantas llaves, tantos grifos

que lapidamos nuestra identidad
al catar el sabor de mala sal.

Autor: Jorge de Córdoba

viernes, 20 de julio de 2018

Es hora de cumplir


Para quienes sabemos demasiado
en un mundo de deudas por cobrar...
para quienes nos hemos extraviado
con los pasos de arena sobre el mar.

Para quienes jalamos del gatillo
y dejamos que el verbo construyera
sin cimientos el fuerte y el castillo...
para quienes servimos de escollera.

No encontramos la forma o la salida
que permita seguir bajo resguardo.
Es un riesgo seguir con esta vida...
es tiempo de cargar con nuestro fardo.

Autor: Jorge de Córdoba

martes, 17 de julio de 2018

Las canoas ya no reman


Adoloridos músculos se queman
en tanto los pulmones con neoplasia
invitan lentamente a la eutanasia
y todas las canoas ya no reman.

Las células del vientre me blasfeman
pugnando a que termine la teocracia
y cierre este capítulo en falacia
mientras que las canoas ya no reman.

Escupo necedades que persisten
y pugnan continuar con su jornada...
sin embargo, los miembros no resisten
y se rinden a un todo en una nada.

Casualidades cruentas que no existen
alentan una bomba ya cansada.

Autor: Jorge de Córdoba

miércoles, 23 de mayo de 2018

Con la soga al cuello


Me pregunto Raquel si mi país
levantará la testa todavía.
Parece que tropieza con hachís
y se acuesta en los rieles de la vía

esperando no ver las consecuencias
de tantos conformismos obcecados.
Parece que buscamos penitencias
por los torpes intentos de pecados.

¿Qué te puedo decir de tanto drama?
El gusto de mi México es volar
amarrado del cuello a una rama...
pretendiendo fingirse un escolar

Autor: Jorge de Córdoba

jueves, 17 de mayo de 2018

Que lo perdonen los curas


Después de perder la perspectiva
pregunté a las deidades
¿A mi hijo por qué?
¿Por qué a un alma tan viva
le cortaron las edades?
y ahora no siente, no respira, no ve.

Quisieron confundirme
y recitaron las mismas directrices
que se proclaman desde antaño.
En este piso firme
sucumbieron los venados y perdices,
la esperanza, la piel y el paño.

Mi hijo yace muerto
y mi derecho de padre
clama su vendetta.
En otra costa y en otro puerto,
ya sin perro que me ladre,
saciaré mi sed con la sangre de su veta.

¿El perdón?...
¡Yo perdoné al asesino…
pero nunca al comprador!
Sus sesos en el paredón
son testigos: hoy termino
mi tiempo de vengador.

Por otro lado…
Que lo perdonen los curas…
¡Que para eso son!
Su muerte se ha consumado
a las duras y maduras
con mi filo y mi blasón.

Autor: Jorge de Córdoba

miércoles, 9 de mayo de 2018

Viejas rentas


Aprendimos de falsas historietas
vertidas en los libros escolares.
Dijeron que no sirven las cometas
ni los sueños nacidos en versares.

Nos mostraron la rápida salida
que regala vivir a lo callado.
Así que confundimos la caída
con la muerte del pueblo mancillado.

Impusieron memorias fraudulentas
que creímos, que dimos por sentadas,
pues seguimos pagando viejas rentas
por lerdos y cobardes redactadas.

Autor: Jorge de Córdoba

lunes, 16 de abril de 2018

Madres abatidas


Se escuchó el estertor de las promesas
y antiguos juramentos. Las personas,
vestidas con la seda de las monas,
robaron la comida de las mesas.

Las muertes, convertidas en suicidios,
plagaron las noticias en los diarios
y de pronto, los viejos sedentarios,
vaciaron reclusorios y presidios.

Confundimos disparos con canciones
y las lágrimas fueron reprimidas...
Muchas madres quedaron abatidas
por las balas, sujetas con listones.

Autor: Jorge de Córdoba