lunes, 8 de agosto de 2016

¿En dónde sepultaron a mis hijos?



¡Qué retumben tambores de batalla!
¡Qué silencien las coplas del cantor!
¡Es hora que trabaje el escultor
en canteras de plomo y de metralla!

Hombres uniformados con libreas
de conformismo sacro. En su ignorancia
murieron sin dejar una constancia
de su paso por ríos y mareas.

Cargamos el estigma de los muertos
y como tales, somos desechables.
Marcaron nuestra carne con los cables
abundando los reyes de los tuertos.

¿En dónde sepultaron a mis hijos?
¡Las fosas clandestinas se cubrieron
por aquellos que pronto sucumbieron
blandiendo, como espadas, crucifijos!

Autor: Jorge de Córdoba

viernes, 5 de agosto de 2016

La peor derrota



Laberintos roídos por el tiempo
limitan, como quiera, nuestra vista...
No sentimos el aire en nuestro cuerpo
y todo nos separa de la vida.

Lo cóncavo se dobla en lo convexo
y los miedos se funden en la fila
de plazas con los polvos de arenero
cubiertos por cenizas de la pira.

¡Qué descarada forma de ceder!
¡Venderse a la rutina del mediocre
que se esconde en la estela tras un pez!

Se derrumba la paz, la fe, del hombre...
corroída por hambre y mucha sed
que cambian la esperanza por un mote.

Autor: Jorge de Córdoba

jueves, 4 de agosto de 2016

Escuelas o Guerrillas



Escuchamos disparos tras la puerta
y si... también los golpes de casquillos.
O la justicia es ciega o simple tuerta...
"¿Tú lo sabes?" Preguntan los chiquillos.

Chavales que soportan con valor
privaciones y riesgos a destajo.
Se asustan, como quiera, del calor
abatido, vencido, cabizbajo.

¿Acaso, una nación, les dejaremos?
¿O tendremos guerrillas por escuelas?
Esos convenios viejos y supremos
prosiguen fracturándonos las muelas.

Autor: Jorge de Córdoba